El jardinero y la muerte.

Sinopsis: Una historia a la vez misericordiosa y despiadada sobre un hijo, un padre y un último amanecer. Gueorgui Gospodínov, ganador del premio Booker Internacional, nos ofrece un relato íntimo y desgarrador sobre el amor filiar y la inevitabilidad de la muerte. "Mi padre era jardinero. Ahora jardín". El autor nos sumerge en los interminables meses durante los que, día a día, vio cómo se iba apagando la vida de su padre. Mientras este moría a su lado consumido por la enfermedad, Gospodínov le sostuvo la mano hasta que llegó el fin. Y aún en ese lecho de muerte, para él seguía siendo el más alto, el más guapo, el más amable. Seguía siendo su padre. Entre los campos de fresa de la infancia y el inevitable adiós, Gospodínov teje un relato íntimo sobre el duelo y la memoria. ¿Cómo se despide una vida en sus últimos días? ¿Cómo se enfrenta un hijo al derrumbe del héroe que lo protegió? ¿Seguimos existiendo si se va la última persona que nos recordaba como niños? ¿Y cómo afrontamos la ausencia de quienes nos hicieron ser quienes somos?. Este no es un libro sobre la muerte, sino sobre el dolor de presenciar el final de una vida. Es una historia sobre padres e hijos, sobre la peculiar cultura del silencio que a menudo los envuelve y que puede teñir incluso los vínculos más profundos. Un mutismo que marcó de un modo irónico la vida del autor, ya que su padre fue un hombre muy callado y, a la vez, un sublime contador de historias. 
Editorial: Impedimenta. 
Extensión: 224 pág.
Edición: 6ª edición (año 2025).

Y aquí concluye mi última lectura del año 2025, con un libro muy bonito y especial. Con un tema muy duro, muy humano, muy real, pero que el autor es capaz de abordar con tanta delicadeza como parecernos algo sublime, suave, eterno. Son de esos libros que se quedan con el lector para siempre, que son capaces de arañar en lo más profundo de un ser y a la vez acariciar el alma de una forma casi mística. 

Me ha enamorado este autor con la historia de este libro, con su manera de contar y esa perspectiva única, con sus claros y oscuros. Además, pienso que ha realizado un ejercicio de generosidad enorme al desnudar sus sentimientos, al posarlos en nuestra manos, escribiendo a corazón abierto. Como lectora, he sufrido con él, he respetado sus silencios y compartido sus momentos. No todo es triste en este libro, en gran parte es un relato evocador de cómo un buen padre marca las vidas de sus hijos, de cómo hay gestos, frases, expresiones, situaciones que se graban a fuego en la memoria y allí se anclan para no desaparecer jamás. 

Sólo puedo agradecer haber descubierto a este autor, espero que no sea la última vez que lea sus letras. Ojalá muchas más novelas como éstas; humanas, respetuosas, amables, generosas, llenas de sentimientos profundos, que no nos dejen indiferente.

Gueorgui Gospodínov (Yámbol, 1968) es el escritor búlgaro más importante desde la caída del telón de acero. Finalista del Premio Von Rezzori y del Premio Brücke Berlin y ganador del Premio Booker Internacional y del Premio Strega International. Su obra ha sido traducida ya a más de treinta idiomas.

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