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La casa del tiempo.

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He terminado de leerme "La casa del tiempo", de Laura Mancinelli.  Se trata de una lectura intimista que me ha gustado mucho. Está escrita en tercera persona pero muchas veces es como si escuchásemos a nuestro protagonista narrando su propio diario, lo percibimos y conocemos a través de sus recuerdos tan llenos de cariño y dulzura. En la actualidad es un hombre de ciudad, un pintor que ha perdido un poco la inspiración, pero de pequeño vivió en este pueblo de la campiña italiana donde transcurre la historia. La maestra del colegio jugó un papel muy importante en la niñez de nuestro progatonista, y para él haber comprado -por impulso- la casa que fuera de su profesora, es un nuevo motivo de anclaje al pueblo y a sí mismo. Una reconciliación, un desprenderse de lo que no suma y apropiarse de lo que da sentido a todo.  A partir de ahí se tejen hilos invisibles que conectan el lugar con la persona. La novela trata de sentimientos, de amistad, incluso de misterio también. Con una

Lejos.

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He terminado de leerme la novela "Lejos", de Rosa Ribas.  Es un libro cuya historia está muy bien ambientada, cuyos pesonajes podemos fácilmente reconocer en cualquiera de nuestro alrededor. Al mismo tiempo es una crítica social hilvanada con mucha sutileza, que no deja indiferente al lector, tanto en sus prejuicios como en sus bondades.  Podemos imaginar una urbanización residencial cualquiera que es el sueño de muchos compradores, salvo porque la crisis inmobiliaria truncó su realización. Un lugar donde muchos bloques de viviendas quedan vacíos, a medio construir o deteriorados, en un ambiente de inseguridad y desprotección. El libro trata sobre las dos caras de esta situación, por un lado está la -aparentemente idílica- Comunidad de Propietarios cuyo afán es velar porque nadie ajeno a los propietarios ronde la zona, mucho menos habiten en las casas vacías. Y por otro lado están las personas que -faltas de recurso, huídas de la justicia, o con un pasado que olvidar- malvive

La novela posible.

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He terminado de leerme "La novela posible", de José María Merino.  De todos los libros que adquirí en mi última compra, éste era al que más ganas le tenía, porque conocía la existencia de esta gran y desconocida pintora del Siglo de Oro. Admiraba su obra y junto a lo poco que sabía de ella, fueron suficientes argumentos para querer saber más y -en principio- este libro podría saciar mis ganas.  Sin embargo, para mi pesar, no me gustó demasiado. O mejor dicho, me gustó 1/3 del libro, justo el que el autor dedica a hablar de Sofonisba Anguissola; su pintura y su vida.  Esta pintora se especializó en retratos (la portada de esta novela es un autorretrato suyo, si ustedes clikean encima de la foto podrán apreciarlo en mejor tamaño) pero le tocó nacer en una época en la que solo podían vivir de la pintura los hombres, siendo un mundo vetado a mujeres. Tuvo Sofonisba la suerte de crecer en una familia de origen humilde de Cremona, donde la alentaban desde pequeña a entender que la