Refugio

Muchos la conocen por "la isla bonita".
Otros, por "la isla verde".
Todos, por la isla de "La Palma".
Y yo, particularmente la reconozco, como mi refugio.

He visitado muchos lugares y países durante años.
Y ojalá pueda seguir descubriendo muchos más. Me encantaría.
Pero creo que eso nunca cambiará el hecho de que considere a este rinconcito del Atlántico, un trozo de cielo en la tierra. Mi trozo particular.

Todo en la isla es diferente, con sólo bajar del avión, para mi que hasta el aire es diferente.
Y hay muchos lugares en la isla para disfrutar que podrías llamar tu refugio, como yo hago con El Bosque de Los Tilos.
¿Cómo explicar lo que siento estando allí?
No es fácil. Pero si existiera un lugar dentro del mundo que te haga pensar que estás fuera del mundo, este es el sitio elegido.
Es otro planeta, es un universo aparte. Es tener el privilegio de entrar en una burbuja hecha a medida para ti, donde está lo único que quieres y no falta nada.

 En la capital, Santa Cruz, disfruté de una exposición. Siempre hay alguna en la Calle principal, y en una de las salas encontré estos típicos manteles de papel que ponen como salvamanteles en los restaurantes.
Se les ocurrió ofrecerlos a la gente (turistas y oriundos del lugar) y decirles que escribieran en ellos lo que quisieran sobre la isla. Habían escritos de todo tipo y condición.
Pero me llamó la atención éste, porque al leerlo me transmitió cosas que yo misma había sentido en primera persona.
 No sé si es magia, duende, pero en serio que hay algo.
Lo llamo mi refugio porque además de ser mi lugar favorito en el mundo, me hace desconectar de todo y estar especialmente feliz.
Cómoda.
Y porque siempre que me escapo hasta allí, soy más "yo" que nunca.
 El único sonido que escuchas es el de los pájaros que van de rama en rama.
Y algunas piedras que caen desde lo alto. Pero de éstas, escuchas su eco y debe ser lejano porque realmente nunca las ves caer a tu lado.
También todo el tiempo te acompaña el sonido del agua correr por el barranco y acequias.
Hay un maravilloso olor a tierra mojada y a vida.
Es un lugar tan húmedo que de las paredes destilan agua,  y el verde musgo lo cubre todo.
 Es difícil que el sol entre por entre las copas de los árboles.
Es tan tupido el bosque por esta zona, que apenas deja que se filtre la luz de forma directa.
Lo cual lo llena de encanto, porque si antes dije que el aire es diferente, la luz igual.
 Aire, agua, luz.
Mención aparte el centro de visitantes. ¡Cuánta calma y respeto se respira!
No quieres irte.
Aire, agua, luz. Y a buen seguro un gran "imán" que te atrapa y ya no tienes escapatoria.
Doy fe :-)

Comentarios

  1. Siempre que alguien menciona La Palma, me viene a la memoria esa canción que dice : Palmero sube a la palma y dile a la palmerita. Que se asome a la ventana que su amor la solicita...
    He seguido con gran detenimiento tu recorrido y en la tercera foto, he creído ver a un gnomo, saliendo del centro de la tierra, pero no era eso, es la guapísima Neli, esperando salir en la foto.
    Un abrazo

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    1. Una entrañable canción, conocidísima.
      Por un momento me hice pasar por un gnomo y casi lo consigo, sólo fallaron las medidas (eso, o el hueco de la pared era muy pequeño) :-)
      Pero los vi, doy fe. jajaja.

      Un abrazo, Jubi y muchas gracias por tus palabras.

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  2. se te ve feliz, amiga, el influjo de la isla te sienta estupendamente :)

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    1. Hola Raúl.
      El influjo de la isla siempre es positivo para mi, siempre suma!!!!!
      Algún día me instalaré a vivir allí definitivamente........

      Gracias por verme con tan buenos ojos, amigo.
      Beso para ti.

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  3. Tuve la suerte de conocerla la Semana Santa pasada y me encantó. Sus volcanes y sus bosques, por no hablar de la Caldera o de las estrellas en el Roque de los Muchachos. Una maravilla.

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    1. Hola Tawaki.
      Los volcanes, los bosques, la lava, los faros, la Caldera......Y siiii el mar de nubes que te acompaña todo el paseo hasta llegar al Roque de los Muchachos. Las estrellas desde allí arriba.....una maravilla......(hay que vivirlo).

      ¿Ves? Es que no dan ganas de volver.

      Un abrazo, amigo.

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