Señales en el camino


Al revés que a la mayoría de la gente, le gustaba más el frío que el calor.
Su estación favorita era el otoño, seguida del invierno.
Le gustaba el color ocre de la hojarasca en el suelo, y al mirar hacia arriba, ver la misma tonalidad en la copa de los árboles.
Prefería tanto quedarse en casa como salir a la calle y empaparse de ese ambiente.
Un buen abrigo, una buena bufanda, gorro, guantes...

Y pensó en El Escorial. Se imaginó cómo estaría ahora que habían bajado las temperaturas y empezaba a nevar.
Si un día tuviera oportunidad y ocasión, se compraría una casa allí.
Claro, que se compraría casas en tantos lugares donde se ha sentido especialmente feliz.


Miraría a la sierra y observaría el monasterio. Mientras sus ojos miraban la nieve, su mente recorría cada rincón del mismo.
Se lanzó a las calles peatonales, paró en la plazoleta de la fuente y callejeó hasta llegar a la chocolatería. Entre sorbo y sorbo, tras el cristal, miraba los copos caer.
A la salida cerró el paraguas y al dirigirse a casa, donde la estaban esperando, miró hacia atrás y entendió que había dejado señales en el camino. Guías para retener en el recuerdo, memoria fotográfica para no olvidar y un sentimiento para volver a repetir.


Comentarios

  1. yo también añoro el frío, me gusta el invierno, supongo que todos los que vivimos cerca del mar, del calor playero, buscamos lo que no tenemos. es ley de vida. precioso lugar te has buscado para revivir momentos felices :)

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  2. Los paisajes siempre se tiñen del color de las experiencias que vivimos en ellos, de los sentimientos que recorrimos, de las sorpresas que nos alcanzaron. Por eso, cualquier lugar -hasta el más solitario desierto- puede ser inolvidable.

    Y sin embargo, consciente o inconscientemente, yo, temeroso de contaminarlo, busco en el paisaje todo aquello que me haga sentirlo de una forma única y especial.

    Pura poesía tu relato, Neli. Precioso!!!

    Mi cariño...

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  3. Es que, mi querida Neli, guardamos esos lugares en los que hemos sido felices, en los que el sentimiento anduvo a nuestro lado como tesoros del corazón...

    Bellísima prosa, mi niña.

    Besazos grandes!!

    PD: Me gusta más la primavera y el verano quizas porque el invierno por aquí dura mucho;)

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  4. Hola Raúl.
    Puede que algo de razón lleves, y siempre tendemos a buscar lo que nos falta.....
    Particularmente conozco el agobio del verano en plena isla, las temperaturas........ y por eso mi mente viaja allá donde no saben de eso. Pero es que hay algo más, creo que el invierno y el frío, la nieve y la lluvia tienen un encanto especial y único. Magia.

    Gracias por venir a este rinconcito.
    Besos.
    Neli.

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  5. Es cierto, Emilio.
    Los paisajes se tiñen del color y el sabor y el olor......de todo lo que nos rodeó entonces.
    Y son pequeños tesoros para guardar en el mejor de los lugares, en el corazón.

    Yo también me dejo siempre sorprender, no cuesta nada y vale tanto!!!!!!!!

    Un abrazo y gracias por venir.
    Neli.


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  6. Me quitaste las palabras de la boca, Lucía.
    "Tesoros del corazón", esos son los recuerdos que valoro y añoro, entonces en la distancia me gusta imaginarlos y recordarlos porque con ese simple gesto es como si lo reviviera de nuevo.

    Un beso grande para ti.
    Neli.
    P.D: claro que si el invierno durara mucho más por aquí, otro gallo cantaría y ya entonces hablaríamos de preferencias, ya.... :-)

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  7. Es un lugar estupendo para tener una casa, y yo lo prefiero en invierno. Tiene más encanto.

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  8. Opino como tú, Tawaki.
    Un lugar estupendo para comprar casa allí.
    Ayyyy gracias que soñar si es gratis.

    Si que tiene un encanto especial en esta estación.

    Un abrazo.
    Neli.

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