Llano......... Curvilíneo.

Hoy he estado aquí......







La otra alternativa.
Un precioso día, soleado y tranquilo, en la cumbre canaria.

Se disfruta del paisaje, es casi hora y media de carretera hasta llegar allí.
Carreteras secundarias y llenas de curvas, lejos de cualquier autopista y civilización.

Se disfruta del tiempo, apacible y bastante cálido con aire seco a medida que subes.
Seco y limpio.

Se disfruta del olor a pinocha y a tierra.
Pero sobre todo, hoy disfruté del sonido vacío.
(como hago siempre que llego hasta aquí).

Me adentré a caminar durante un buen rato, con cámara en mano, mientras mis oídos se deleitaban con el silencio más absoluto.
Algún coche llega, pero lo hace tan sigilosamente y despacio que apenas se percibe.
Ni la pinocha que pisas interrumpe al silencio.

Nada.
Calma.
Tranquilidad.
Evasión.
Naturaleza.
Caminos que invitan a perderse.
Curiosas siluetas entre pinos y rocas.
Hay caminos que de tanto pasearse por ellos, parecen haber quedado establecidos y delimitados.
Sendas.
Rutas.
Y el mismo olor y el mismo sonido.
¿Cómo no disfrutar de este pequeño paraíso?

Luego vuelves al punto de encuentro y te pierdes entre las risas compartidas y las charlas.
Y te tumbas en el suelo, buscando cuál es la copa de árbol que más cerca está del cielo.
Un cielo claro, hoy más claro que de costumbre.

En ocasiones se torna necesario encontrarse con este lugar, tan poco transitado, tan lleno de encanto.
Sientes como si llevara tiempo esperándote, y tú a él.

Desde donde me encontraba vi la isla de Tenerife, parecía que pudiera tocarla con las manos.
Esto solo sucede en días de cielo despejado en ambas islas.

Siempre me sorprende el maravilloso mar de nubes que cubre todas nuestras cumbres, estoy acostumbrada a verlo desde hace mucho tiempo, pero no por ello deja de sorprenderme.

Estando allí delante, de pie, sientes que si nadas entre ese mar, a poco que des diez brazadas, llegas a la isla vecina.
Un juego óptico, claro, pues se tardarían muchísimas brazadas........ y unas nubes que flotaran....
En verdad parece que lo hacen, incluso sus movimientos ondulan como las olas del mar.



¿A qué sabrán las nubes? ¿Serán saladas o dulces? 
Parece una gran almohada de algodón.

Comentarios

  1. me maravilla comprobar que todavía quedan sitios así, perdidos, donde la marabunta playera todavía no ha puesto sus ojos! dan ganas de retozar en esas nubes, sí, como si fuera una enorme cama algodonosa.

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  2. Y tanto que si.
    En ocasiones me asombra ver que el turista viene aquí buscando únicamente sol y playa, y para mi gusto se pierde lo mejor.
    Pero luego el asombro se vuelve nuestra fortuna, porque de no ser así, no estaría tan bien cuidada ni tan desierta, vamos que sería la "marabunta cumbrera" :-)

    Me alegro que te haya gustado, Raúl.
    Un beso.

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  3. ¡Uff Neli! A mi me maravilla ese torrente de imágenes y sensaciones que vives y transmites. Con lo que disfruto leyéndote me imagino lo muchísimo que debes gozar de estas vivencias.

    Liberada de las emociones superficiales del día a día, tu alma surca los mares paradisiacos del mismo corazón de la vida. Eres especial ¿lo sabes? Llegas a mundos inimaginables ¿lo sabes? Eres afortunada ¿lo sabes?

    Me alegro...

    Todo mi cariño.

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  4. Gracias por unirte a este sendero, Emilio.
    Ahora se que al leerlo, has disfrutado tanto como yo aquel día.

    Me has puesto una sonrisa en la cara ¿lo sabes? :-)

    Un abrazo.

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