Distraer tus pensamientos.


Pocos kilómetros separan la Civilización de este trozo de Selva. Sin embargo cuando estás allí la sensación de abstracción es tal que te resulta imposible pensar que a miles de kilómetros a la redonda hubiera algo más que vegetación, árboles, agua, gigantes helechos, tilos, laurisilva, blancos, laureles, acebiños, viñátigos, barbusanos, paralillos, fayas, madroños, brezos, etc, etc, etc.
Se llama El Bosque de los Tilos, pero no es esa la única vegetación que la habita.  

Ya en el Centro de Visitantes, los gigantes helechos te dan la bienvenida y te hacen entender la magnitud de la naturaleza que estás a punto de descubrir.
Doy fe de que una sola de sus hojas, puede cubrirte entera de cabeza a los pies, y le sobra. 

Es un punto de partida desde donde no hace falta hacer largas caminatas para disfrutar de este Bosque Encantado de brumas y nubes, de árboles inmensos y colores verdes. 

Este Bosque fue declarado por la Unesco, en 1983, Reserva Mundial de la Biosfera. 
Así que ya lo era mucho antes de que el resto de la isla entera fuera declarada Reserva Mundial de la Biosfera, cosa que sucedió el día de mi cumpleaños del año 2002.


Hay zonas que parecen sacadas del más mágico de los cuentos. Cuando observas sus senderos, tienes la sensación de que espíritus duendiles moran en el lugar y que pronto saldrán a darte la bienvenida para acompañarte y guiarte a lugares secretos. 
Habitan bajo esas piedras verdes por el musgo, entre las enredaderas que se dejan caer desde la rama de los árboles, en esos troncos altos y retorcidos en busca de un rayo de sol, entre un suelo tapizado de hojas secas y el sonido de los pájaros. 



Se adueña de este lugar, un fenómeno atmosférico que le confiere peculiaridades y consecuencias únicas; Cuando el mar de nubes se queda anclado en las laderas de las montañas, se forma la Precipitación Horizontal, una alta humedad ambiental en forma de brumas que empapa las hojas de los árboles.
Como éstas tienen unas hojas picudas hacen que el agua se precipite hacia el suelo, confiriéndole al lugar la liberación de depender exclusivamente de lluvias estacionales. Por eso ha proliferado una vegetación tan exuberante siempre.


El agua es un elemento clave en el Bosque de los Tilos.
Está en el suelo, en el ambiente, en las propias plantas, en sus muchos caudales, en sus cascadas, en las rocas de los túneles que tienes que serpentear para recorrer sus tramos.

Sin duda uno de mis lugares favoritos es La Cascada de los Tilos, a tan solo unos diez minutos caminando desde el Centro de Visitantes.
Son muchas las cascadas que hay en este Bosque y muchos sus canales de agua, pero ésta en concreto ha recibido el nombre distinguido y generalizado del lugar.

En esos minutos de recorrido avanzas por las entrañas del Bosque, bordeando la ladera de la montaña por caminos que se estrechan y ensanchan al antojo de la naturaleza. Debes avanzar, provisto de linterna, por un túnel tan abrupto y natural como la montaña que le cobija.
Hace frío en su interior, notas cómo la temperatura desciende considerablemente.
Y al salir ya no tienes pérdida, porque el sonido del agua te guía hasta la cascada.
El sonido al principio es suave y a medida que avanzas se vuelve maravillosamente atronador.
Una delicia y una frescura de lugar.


Es el Boque de los Tilos en su conjunto, una morada que no sabe de medias tintas, que te llena y te vacía, te lleva y te trae.
Si el visitante tiene la suerte de sentirlo así y corresponder, la sensación no se olvida.

El mayor reclamo es la belleza de su imponente naturaleza, el silencio, el sonido de los pájaros y el murmullo del agua.
Un lugar que distrae mis pensamientos.
Y donde nada más irme de allí, ya deseo regresar.

(Fotos propias. Autor: José María R.V.)
Agosto 2018

"Hay lugares donde uno se queda, y lugares que quedan en uno."

Comentarios

  1. Tal como lo describes y las fotos que nos enseñas, tiene que ser una gozada "perderse" por el bosque de los Tilos. Las imágenes trasmiten paz y ganas de visitarlo.
    Besos.

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    1. Lo es, Jubi. Una auténtica gozada.
      Creo que es un lugar del que nunca podría cansarme.
      Dices que las imágenes transmiten paz. Me alegro de que así lo aprecie quien lo vea desde fuera también, porque es una de las cosas que con más intensidad se siente estando allí. Mucha paz, calma, sosiego, libertad, serenidad, bienestar.......y la agradable sensación de encontrarte a ti misma. A la parte más genuina que nos describe tal y como somos.

      Gracias por tu comentario.
      Un beso.

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  2. No me extraña que quieras regresar una y otra vez, porque este lugar es un paraíso en la tierra. Las fotos, y tus comentarios da fe de ello. Adoro los lugares con agua, la gran creadora de vida, y el verde es un gran reclamo al tiempo que calma nuestra ansiedad. Precioso lugar.

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    1. Sí, Tawaki. Es un paraíso en la tierra, al menos para mi.
      Y yo me he dado cuenta de ello a tiempo, soy afortunada.
      Me alegra que mis fotos e impresiones den fe de ello, sin embargo.... lo repaso y siento que me quedo muy lejos de la sensación única de estar allí. Será que es por eso, porque es única.
      Agua, verde, silencio. Cero problemas, cero preocupaciones. Magia. Piezas de un puzzle. La esencia más pura de uno mismo, sin influencias externas. ¿Para qué más?
      Me emociono cada vez que hablo de ese lugar, y mucho. Cada vez que lo pienso, cada vez que lo siento, vuelvo a estar allí.

      Gracias por tu comentario.
      Un beso.

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  3. Maravilloso tocaya. He quedado prendada de ese bosque. Una delicia. Para perderse, encontrarse y volver a perderse en sus vientre verde, húmedo,líquido.
    Preciosas las fotos.
    Buen domingo!

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    1. Hola!
      Cuánto me alegro de leer que te has quedado prendada del lugar, aunque sea en la distancia (cercana como yo la siento).
      Aciertas al decir que es una delicia; creo que has sabido mirar más allá de lo que ves.
      Es así. Great!
      Para perderse y encontrarse y perderse y encontrarse.........y volver.....y quedarse....

      Gracias por tu comentario, tocaya.
      Besos.

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  4. Un lugar que invita y llama para internarse en él, perderse y encontrarse. Mirando las fotografías se tiene la sensación de esa acariciante red de humedades entrando por los poros, impregnando la vestimenta mientras entes invisibles guían los pies por los senderos.

    Qué maravilla.

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    1. Hola, Una mirada...
      Así es, un lugar que invita a perderse y encontrarse. A visitarlo una y mil veces. Incluso con ganas de ir y quedarse allí ¿para siempre?

      Me alegra que las fotos te transmitan tanto. Tu descripción es fiel a la realidad. Los cristales de las gafas muchas veces se ven salpicadas por diminutas gotas de agua, están en el aire, en el ambiente!! están en todos lados, en la ropa también se nota como bien apuntas....

      Y esos entes invisibles :-) que guían el camino, y acompañan. Son el mejor complemento a un círculo que se cierra como especial, mágico, auténtico, único. Un trocito de cielo en la tierra.
      ¡Una maravilla! Claro que sí.

      Muchas gracias por venir y por tu comentario.
      Un beso!

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