Lógica aplastante.

Qué pena que los pequeños tengan que crecer.
Bueno, pena tampoco, es ley de vida y lo bueno es precisamente eso: Crecer en cuerpo y espíritu.
¡Pero es que la inocencia es tan bonita!

El otro día, de casualidad, escuché una conversación de mi sobrino el pequeño con unos amigos.
Hablaban de la existencia, o no, del Ratoncito Pérez.

- Amigo A: El Ratoncito Pérez no existe, son los padres.

- Amigo B: Qué va, eso no puede ser, tú estás equivocado. Yo cuando fui a Madrid estuve en la casa del Ratoncito Pérez y lo vi moverse debajo de la alfombra de su salón.

- Amigo A: Que noooo, que no existe, que yo una vez aún no me había dormido y vi cómo mi madre ponía una bolsa de chuches debajo de mi almohada.

- Mi sobrino: El Ratoncito Pérez sí existe, porque mi último diente se me cayó de madrugada, me di cuenta al ir al baño y llamé a mi madre para dárselo. A esa hora las tiendas están cerradas y yo por la mañana tenía una bolsa de chuches debajo de mi almohada y unas monedas de euro.

Y el incrédulo "A" ponía cara de...pues oye, eso es convincente, una lógica aplastante, todos saben que de noche las tiendas no abren.
:-))
Bendita inocencia y benditas las madres/padres  precavidas/os que están en todo, comprando y guardando para cuando el Ratoncito Pérez tenga que visitar a esos niños desdentados que con tanta ilusión le esperan.

Comentarios

  1. El incrédulo "B" tiene razón, el Ratoncito Pérez, al menos en Madrid existe, aunque a mi nunca me trajo nada.
    Google en cierta ocasión le dedicó un doodle al padre Coloma (que fue el creó el personaje del Ratoncito Pérez), en el enlace que te dejo, al final hay una actualización y si vas al enlace que figura allí entrarás en un artículo en el que aparece una foto del sitio donde vivió el famoso ratoncito con una placa dedicada
    Un abrazo

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    1. Hola Jubi.
      Acabo de corregir el texto porque el amigo incrédulo no era el B sino el "A". Me despisté al escribirlo.
      Pues sí, el Ratoncito Pérez, después de escuchar a esta gente menuda "debatir" sobre ello, no me queda duda de que existe ¡¡vaya que si!! jiji en cualquier parte del planeta.

      He pasado delante de la casa del Ratoncito en Madrid, pero nunca entré.
      Aunque lo he visto por dentro, tanto en vídeos caseros como fotos, de familiares que sí entraron a verlo.

      He ido al enlace que me indicas, me gustó mucho, es muy interesante el origen literario de este simpático roedor, y muy tierna la historia que le vio nacer.

      Otro abrazo para ti. Y gracias por venir.

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  2. Da mucha ternura, es verdad, y a veces sentimos que se pierda conforme ganamos edad y experiencia. Pero la ilusion se puede mantener. No es la misma, claro, pero el que quiera puede conservarla. Ilusion por emprender un viaje, por abrir un libro o por conocer a otra persona.

    Los ninos no pueden elegir ser adultos, pero los mayores si tenemos lo mejor de ambos mundos.

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    1. Estos pequeños proyectos de hombre, atrapan toda mi ternura, es cierto. Con este tipo de razonamiento y con toda esa inocencia.
      Me ha gustado mucho tu comentario, la ilusión se puede mantener, claro que sí.
      Y se materializa en muchas cosas, como las que has descrito. Coincido contigo.
      Tu última frase es para enmarcar, y con tu permiso me la quedo: "Los niños no pueden elegir ser adultos, pero los mayores sí tenemos la capacidad de atesorar lo mejor de ambos mundos".
      Chapeau.

      ¡Gracias! Un beso.

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  3. ·.
    Una historia bien tierna. Bendita inocencia y lo que en nosotros quede de ella.
    Me ha gustado mucho.

    Un beso

    · LMA · & · CR ·

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    1. Hola Ñoco.
      Muchas gracias por venir hasta aquí y dejar tu comentario.
      Es muy tierna, al menos para mí sí.
      Me alegro que te haya gustado.
      Y coincido contigo, ¡¡bendita inocencia!!

      Un beso.

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