Anecdotario


Cualquiera puede buscar información sobre el estrés y encontrará a quien lo describa, quien le hable de su origen y hasta quien le sugiera cómo controlarlo, eliminarlo o disminuirlo. 
Podemos meditar sobre las cosas que nos lo provocan y si te sobra tiempo, puedes hacer un test que mida tu nivel. 
Hay estudios en psicología que tratan el estrés y cuenteros que escriben sobre él.

Pero lejos de teorías y esquemas, y de vivirlo en propias carnes, poco he escuchado sobre las anécdotas derivadas del estrés, esos daños colaterales que evidencian de una manera- digamos simpática- que has sufrido estrés.

Hoy después de almorzar, y ya en casa, he querido recoger la cocina, pero como nunca puedo hacer una sola cosa a la vez, al mismo tiempo recogía el salón y separaba la ropa a planchar.
Hasta que no pude seguir limpiando el salón porque perdí el paño del polvo. 
No daba con él y eso que lo tenía en mis manos segundos antes.  ¡Vaya misterio!.
Busqué y rebusqué, miré y remiré, y ya exhausta me voy a la nevera a reponer líquidos..... y ¡vualá! allí estaba el paño, en una balda de la nevera. ¿Dónde si no? :-)
Lo bueno es la carcajada que te provoca después y que nace de lo más profundo de ti, con esa sí que liberas todo el estrés y te quedas como nueva, oye.

Comentarios

  1. :-) :-) :-) No me parece gracioso que tengas estrés, pero la anécdota sí lo fue, y mucho :-)

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    1. jajajaja ¿Viste? Casi me parto con la escena, mira dónde lo había dejado!!!!!
      En fin, cosas que pasan (a mi. jaja) me reí mucho, la verdad, así que no sufras que con las risas no hay estrés que pueda :-)))

      Gracias por venir, me alegró verte por este anecdotario. Un beso.

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  2. Yo mas que estrés, tengo escuatro.
    Como me ha resultado graciosa la anécdota ahí va una parecida pero a lo grande.
    Se titula Síndrome de Atención Deficiente Activado por la Edad (S.A.D.A.E.) y se manifiesta así: Decido lavar el coche...
    Pero mejor lo lees aquí.
    Un abrazo

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    1. ¿Has visto las cosas de mi día a día? Ver para creer, no te digo más :-))))

      Muy simpática la entrada que me enlazas, me hiciste pasar un buen rato. Esos ratos que son tan reales como la vida misma ¡y qué sería de nosotros sin humor!

      Gracias por tu visita. Otro abrazo para ti.

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  3. Hay un estrés causado por la prisa, por querer hacer muchas cosas a la vez, pero el verdaderamente dañino es el otro, el que es fruto de la incertidumbre, del miedo a fracasar o a que te suceda algo malo.

    No se puede controlar, y solo nos vamos acostumbrando a él según pasa el tiempo. El primero es momentáneo, te deja exhausto, pero el segundo te impide dormir con calma y es el que más resiente el cuerpo.

    Creo que la vida actual nos da ejemplos de ambos, y por mucho que queramos soslayarlos, al final vamos huyendo siempre hacia delante.

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    1. Hola Tawaki.
      Pues sí, este estrés no es dañino comparado con el otro que muy bien describes.
      Ese estrés que no te deja dormir ni vivir, resiente mucho el cuerpo y no es nada fácil controlarlo. Ni siquiera las risas hacen de bálsamo porque no nacen como tal, y se necesita un "click" de interruptor para que todo cambie, no es fácil conseguirlo.
      Solo de pensarlo, ya angustia.
      Es como si uno pudieras (o supieras) cómo controlarlo y el otro te descontrola y te anula.
      Interesantes tus reflexiones sobre el tema, amigo, estoy de acuerdo con ellas.

      Gracias por tu visita y un beso.

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