Ensanchémonos.


No es tan importante intentar alargar la vida, 
como esmerarse día a día en ensancharla.

Comentarios


  1. Buena reflexión. Una vida larga, sin contenido, no es vida, solo es existencia... y también existen las piedras.
    Hermoso paseo, otoñal.

    Un beso

    · LMA · & · CR ·

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Ñoco. Muchas gracias.
      Totalmente de acuerdo contigo y con la idea que subyace en la reflexión.
      Las piedras no nos gustan, pero un día entendemos que fueron necesarias también.
      Un camino que me encantaría que fuera largo pero sobre todo ancho. Día a día, es en lo que debemos esmerarnos y aprovechar la vida más y mejor.

      Un beso!!

      Eliminar
    2. Este paseo otoñal, fue de mi última visita a Aranjuez.

      Eliminar
    3. Este paseo otoñal, fue de mi última visita a Aranjuez.

      Eliminar
  2. Ensancharla, pasearla, disfrutarla, vivirla en cualquier caso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Marcos.
      Pasearla, disfrutarla y vivirla, son buenos planes de ensanchamiento sin duda!!!!
      El destino nos traza senderos y nosotros debemos ser capaces de una vez dentro de ellos, disfrutarlo y no dejar pasar oportunidades que nos enriquezcan como persona.
      Un día sin ensanchamientos, es un día perdido.
      :-)
      Beso.

      Eliminar
  3. Es una buena forma de recorrerla. No en vano, siempre es mejor disfrutar de los alrededores y de la compañía que pensar en el futuro más lejano.

    ResponderEliminar
  4. Es una buena forma de recorrerla. No en vano, siempre es mejor disfrutar de los alrededores y de la compañía que pensar en el futuro más lejano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sin duda.
      Ocuparse de disfrutar plenamente el hoy, aquí y ahora. Y no tanto en preocuparse por el futuro.
      Ensancharla es una manera de aprovechar la vida, disfrutarla.
      Un beso y gracias por venir.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Primavera extremeña.

Demasiada felicidad.

El viaje de las palabras