Tejiendo.

En ocasiones bastan pocos segundos para darte cuenta de lo especial de un lugar.
Lo mismo pasa con las personas. Muchas podrían estar hablando un día entero sin parar, y llegada la noche te preguntarías ¿Qué me ha dicho? ¿Qué me ha aportado? Nada.
Y otras en cambio con una mirada, un silencio, o una simple charla, corta o larga, ya detectas lo especial y afín que puede llegar a ser a ti.
Los sentidos conforman una privilegiada ventana e hilo conductor desde la que admirar a esos personajes y escenarios.

Cuando descubro un nuevo lugar me gusta hacerlo con ojos de niña, porque así no sólo todo lo que veo es nuevo sino que aunque lo repita a mi me lo parece. Lo mejor de todo es que admiro cualquier acontecimiento como una nueva oportunidad, de tal manera que no dejo escapar lo evidente sin detenerme en lo menos evidente.
En cada viaje, y en cada recuerdo de los mismos, trazas caleidoscopios de colores a tu vida y añades oportunidades, sueños, ilusiones, realidades.
Como los hilos de las buenas tejedoras; suman y siguen.
Si por mi fuera, tejería una bufanda larga, muy larga,  kilométrica, infinita......... ¿Que por dónde empezaría? ¿Qué tal por Zermatt?





El primer encanto de este rincón de Suiza es que no puedes llegar hasta allí en coche, tienes que subir en un tren cremallera y una vez en el pueblo un par de taxis eléctricos (está prohibido el vehículo a motor) te lleva hasta el hotel.
Hay pocos donde elegir, no sé cómo será el resto pero el que he elegido es el más acogedor que haya conocido antes. Suelo, techos y paredes de madera, un pequeño balcón de madera también con unas vistas espectaculares, pero prefiero mirar desde el cristal, fuera nieva y dentro se está muy bien.
Hay una buhardilla.
No conozco al arquitecto pero sé que me ha leído la mente en una especie de juego diferido.

¡Qué tranquilidad!
Y qué armonía más bien encontrada.





Mires hacia donde mires, se palpa la magia .
La vida que rompe a gritar se mezcla con el silencio del espectador.
Las sensaciones te calan, como esos copos de nieve, y sin darte cuenta se acomodan e instalan en una parte de tu subconsciente al que volverás a menudo.

P.D.1: En respuesta a mi comentario a la última entra de su blog, dice mi amigo Tawaki, que parece ir siguiendo mis pasos, y suspende en el aire la pregunta de cuál será el próximo destino. Pues amigo, por si lees esto......¿Te animas? :-)

P.D.2: Ya daba por perdida las fotos de mi viaje a Suiza, las había revelado en su momento e hice un álbum con ellas, pero no las encontraba en el ordenador. Hoy para alegría mía, las rescaté de un antiguo disco duro . Por fin!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! (y ahora y por siempre, aún más si cabe, a buen recaudo).


Comentarios

  1. Sin duda eres una privilegiada, aprovechalo y sigue contándonos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Marcos.
      Ahora lo aprovecho en cada recuerdo. No cuesta nada ir de nuevo hasta allí sin moverme de casa.

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Las fotos preciosas, y leyendo tu relato dan ganas de arrebujarse en la cama y no levantarse en todo el día.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Emilio.
      Las fotos son mágicas, porque el lugar lo era y porque ayudan a volver allí una y otra vez.
      Me alegra que te gustaran.

      Si no te levantaras de la cama todo el día, entonces te lo perderías!!!!!!!

      Un beso.

      Eliminar
  3. de cuento, oye, qué maravilla de paisajes. sigue tejiendo, conserva siempre esos ojos de niña y conserva, también, estas fotos tan geniales!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y gente como tú, también hay que conservarla :-)
      Gracias, Raúl.

      Pues sí, has acertado, porque la sensación al estar allí es de vivir un cuento precioso donde la protagonista eres tú.
      Hermoso.

      Ojalá nunca perdamos la sensibilidad de disfrutar a lo grande cada detalle. Y esos ojos de niños, que no nos fallen!!!!!!!

      Un beso.

      Eliminar
  4. Qué bueno que encontraras las fotos. Claro que me apetece seguir tus pasos por Zermatt, está en los primeros lugares de la lista, pero como está lejos y no es fácil llegar, lo voy posponiendo. ¿En qué hotel te quedaste?

    Por otro lado, comparto ese mirar el mundo con ojos de niño; creo que es lo mejor que nos podría pasar. Para las personas hay que tener una sensibilidad especial, pero merece la pena hacer uso de ese sexto sentido.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola!
      Pues si, la alegría que me lleve al encontrarlas!!!!
      Te doy toda la razón, está muy alejado y la carretera para llegar allí en los últimos tramos fue realmente angustioso, era mala, estrecha, en fin......
      Creo que el destino quiso que me quedara un poco de paso y que por eso me acercara hasta allí.
      Pero te entiendo perfectamente, en eso de posponerlo. Y oye, si no llegas a ir nunca, tampoco pasa nada, a que ya te hiciste una idea con mis fotos?? Pues eso :-)

      Pues si, suscribo tus palabras referente a los ojos de niños, a las sensibilidades especiales y a ese sexto sentido. Has hecho un resumen compacto de mi idea. Gracias.

      Un beso.
      P.D: El nombre del hotel no lo recuerdo, pero cuando salías del mismo, si mirabas al frente, veías justo la calle principal de Zermatt ( la única calle principal, tiene dos o tres más, pero transversales y cortas). El resto de hoteles estaban a los lados, derecha e izquierda, por no enfrente como éste.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El viaje de las palabras

Primavera extremeña.

Nuestra Casa.