Un beso hecho sonrisa

Aquella planta era la más marginada del hospital, estaba ubicada en un semisótano donde intentaban encontrar el remedio para una extraña enfermedad desconocida. Todos los enfermos de esa planta estaban tristes, cabizbajos, faltos de esperanza. Algunos se encontraban totalmente deformados y habían perdido su movilidad por completo. Otros a duras penas aún podían arrastrarse.

Me llamó la atención un anciano en particular, porque su semblante sí era feliz e irradiaba alegría. Me pregunté por qué sería así estando en su situación. Y sin hacerme notar, los siguientes días vigilé de cerca sus movimientos.
Todas las mañanas se arrastraba por el suelo hasta la ventana de su habitación, junto a unos barrotes oxidados. Al otro lado, en la distancia, aparecía una mujer mayor. Los surcos de su cara se acentuaban cuando miraba al anciano y le sonreía.

Entonces la cara de él se iluminaba también y como si de un bálsamo se tratara, era la medicina que durante el resto del día le mantenía feliz.
Hasta el siguiente día que volvía a verla y la escena se repetía.

Una tarde me acerqué a él y le pregunté el por qué de su aparente felicidad. Me contó muchas cosas y entre otras, que cuando enfermó lo primero que se le deformó fue la cara y su esposa le untaba todos los días un remedio casero, que las ancianas del pueblo le habían preparado. Se la untaba en toda la cara menos en una zona que dejaba libre para darle un beso.

Cuando la enfermedad se agravó los facultativos decidieron ingresarlo y aislarlo. No dejaron a la esposa ir con él ni visitarlo por el peligro de contagio, pero todas las mañanas ella regresaba hasta el hospital y desde el único lugar donde podía acercarse, le miraba a los ojos y le sonreía.

Comentarios

  1. Precioso el relato, esto me ha recordado uno que recibí hace años por correo y lo publiqué, se titulaba "Dos hombres en el hospital"
    Un beso

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    1. Gracias por pasar, Jubi.
      Me alegro que te gustara el relato, lo escribí hace algunos años.
      He leído "dos hombres en el hospital", recordaba esa historia, una vez la leí.

      Besos.

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