Ca´Dario

Cuando visitas Venecia y paseas por el Gran Canal (Canalazzo) las vistas son fabulosas. 
Ya el lugar te transporta lejos de cualquier otro lugar visitado antes.
La ciudad es tan diferente, como fácil de reconocer por todo el mundo.

Para mi fue una delicia estar allí y disfrutar de sus canales, de sus calles y puentes, de su gente, y de la magia que desprende el lugar.
La arquitectura de Venecia es preciosa y en la mayoría de los casos, los edificios y palacios conservan la misma imagen que siglos atrás.

Poco antes de llegar a la plaza de San Marcos, te encuentras el palacio Ca´Dario.
Luce muy bonito y encantador, como toda Venecia.
Cuando lo visité no conocía su historia, y ahora que recién me la han contado, sigo convencida de que al verlo por fuera nada hace sospechar cuáles son los secretos que esconden las paredes de este edificio, también conocido por "el palacio que mata":

- La leyenda comienza muchos siglos atrás, Giovanni Dario obliga a su hija a casarse con un heredero de la familia Barbaro, adquiriendo entonces el palacio. No mucho tiempo después el yerno fracasó, se quedó en la ruina, y su hija murió de un infarto.
- Un siglo después, Giacomo Barbaro residía en el palacio y tenía un buen trabajo como gobernador, lo que le permitía llevar una vida holgada y cómoda. Pero disfrutó poco de ello,  pues murió asesinado en dicho palacio.
- Años después, Arbit Abdoll, un rico negociante de diamantes, compró el palacio. Y eso que ya por aquel entonces el palacio tenía fama de estar maldito, pero Abdoll hizo caso omiso a las leyendas y allí se instaló. Poco después la mala suerte se cebó con su fortuna y murió en la indigencia.
- El palacio pasó mucho tiempo deshabitado, hasta que en 1838 el inglés Rawdon Brown y un amigo fueron a vivir allí durante un tiempo. Pero una vez más, la leyenda negra se cebaba con el lugar; ambos se suicidaron trágicamente.
-  Pasado un tiempo, el magnate Charles Briggs fue el nuevo propietario del palacio. Pero lo disfrutó poco pues tuvo que huir de Italia por una escandalosa historia de homosexualidad, y después su amante se suicidó en México.
- Ya en el siglo XX, sobre la década de los setenta, el Conde Filippo Giordano selle Lanza,  halló la muerte en el interior del palacio; su amante lo asesinó rompiéndole la cabeza con una escultura.
- Y años después, en 1981, Kit Lambert (mánager del grupo The Who), no se escapó de la maldición y tuvo una muerte violenta en el palacio.
- A finales del siglo XX, Fabricio Ferrari, un especulador veneciano, tampoco escapó de la ya conocida maldición. Sufrió una gran quiebra financiera que le hizo perder todo lo que tenía, y su hermana Nicoletta fue encontrada muerta desnuda en un prado a pocos metros de su coche.
- Años más tarde, el palacio fue comprado por Raul Gardini, un rico empresario de la industria química italiana, pero poco después se vio implicado en un delicado caso de sobornos y corrupción, y se quitó la vida de un disparo.

Dicen que hoy en día sigue a la venta........
Y yo digo................¿Queda gente tan valiente como para comprarlo o habitarlo?
Glub.

Comentarios

  1. Ha sido ver el nombre de la entrada y empezar a hacérseme la boca agua con mi adorada Venecia. Espero que la mala suerte no se haga extensible a las visitas y afecte sólo a los propietarios...

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    1. Adorada para mi también, Tawaki.
      Espero volver a Venecia algún día no muy lejano, como se puede leer entre líneas, me encanta.
      Y si, por ahora la mala suerte no ha tocado nunca a quien lo visita..........que no cambie eso!!!!
      Un beso.

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  2. Nunca he estado en Venecia, pero visto el panorama, prefiero visitar Valencia (el nombre se le parece), aunque sea de Venezuela aunque ya he estado en ambas, España y Venezuela, no vaya a ser que el mal fario me acompañe hasta la tumba.
    Abrazos.

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    1. Si se te ofrece la oportunidad, Jubi, ni te lo pienses. ¡A Veneciaaaaa hay que ir!!!!!!!!!!
      Es muy especial y peculiar.
      Gracias por pasar.
      Un beso.

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  3. vamos, ni regalao! y mira que es la fachada no puede ser más bonita :)

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    1. Pues si las apariencias engañas a veces. jajajaja.
      Una fachada encantadora y un interior malvado.
      Mejor me regalan otra cosa a mi también :-)
      Besos, amigo.

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