Simplemente.

Decidió avanzar sin dudar, convencida más del éxito que del fracaso.
Su mente memorizó lo que su alma atesoraba, cada una de las piezas de un gigante puzzle.
Ella era una pieza más, solo que esta vez encajaba a la perfección con todo lo demás.
Etiquetó cada sentimiento, enumeró las sensaciones, revivió las emociones.
De repente rió, amó, jugó, abrazó, sonrió, compartió, animó, confió, besó, acarició, acompañó, alentó........vivió.

Y a modo de juego, guardó cada instante en un baúl.
Proyectó el recuerdo en aquella imagen y enumeró una vez más cada pieza hasta que los números desaparecieron entre sus dedos y el infinito entre sus sueños.
No hay lugar hasta el que llegar.
No hay distancia que abarcar.
Es superior a todo lo demás.

Comentarios

  1. Y es que el corazón tiene razones que la mente no entiende... (¿se dice así?)

    Nuestra razón puede sistematizar todo... pero se pierde cuando se trata del mundo de las emociones, que tiene sus propias reglas, su propio discurso, su propio pulso, su propio existir...

    Por eso es mejor dejarse llevar, sin preguntar, sin intentar entender. Solo sentir... Sentir y dejar pasar...

    Me ha encantado tu reflexión, Neli. De las que inspiran verdaderas maravillas, aunque sean diferentes para cada cual.

    Un fuerte abrazo, amiga.

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  2. Hola Emilio.
    No sé si se "dice" así, pero desde luego "es" así como "se siente".

    El campo emocional no se rige por normas ni regla, no hay una única respuesta a una sola pregunta, ni tan siquiera se repite.

    Sentir y dejar pasar.........eso mismo digo yo también.

    Me alegro que te haya gustado.
    MIl gracias por venir.

    Un abrazo grande para ti.
    Neli.

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