Inocencia


Su tía le había hecho la promesa de llevarla hasta aquel lugar.
Le contó historias que su imaginación improvisó, y que la niña de tan solo cinco años, creía a pies juntillas.
Le gustaba jugar con ella y siempre pedía el mismo juego; el de las historias, las que su tía relataba y ella escuchaba.
Disfrutaba alimentando la imaginación de la pequeña con escenas y situaciones imaginarias pero mezcladas con personajes reales, dando a entender de manera muy sutil para que una niña de esa edad entendiera mejor, que uno de esos personajes era ella misma con un hermano, sus padre, o abuelos.

Con eso también conseguía hacer más creíble la historia y que no decayera el interés prestado por la niña, que cuando llegó al lugar saltó, gritó, cantó, brincó y jugó hasta cansarse con el resto de niños.

Le impresionaron de manera especial, los árboles del bosque, eran muchos y un lugar nuevo para ella.

Después de la comida y de la reunión familiar, las dos se fueron solas a dar una vuelta.
La tía tomó a la niña de la mano y mientras avanzaban por el sendero, le contó historias del viento y de los sonidos y entre otras cosas, de unos pequeños personajes que habitaban en ese bosque.
Pero claro está, ellos solo salían de noche cuando nadie les veía.
Y por el día vivían dentro de los troncos de los árboles (eran pinos) y por eso sus troncos tenían esa forma de pequeñas ventanas, para que sus habitantes pudieran ver y tener luz.
La cara de la pequeña era un poema, preguntaba mucho y se entusiasmaba con todo aquello.
A modo de eco, repetía muchas cosas de las que su tía le contaba.

Todo pasó como una anécdota más del día.
Los niños siguieron jugando y los mayores compartiendo el día entre ellos.
Pasó el tiempo y cayó la tarde. Entonces los mayores empezaron a recoger las cosas, ordenar y limpiar.
Cuando estaban revisando todo, la tía percibió que su sobrina estaba delante de un árbol, tocándolo con sus manos, estaba sola y no se movía.

Entonces me acerqué y poniéndome a su altura le dije.
-¿Qué te pasa Almudena? ¿Qué estás haciendo?.
-Ella me miró y me dijo: Neli, ¿por qué no me abren?

:-)

Bendita inocencia.
Pocas cosas hay tan hermosas como la inocencia de los niños.

Comentarios

  1. Dale un beso muy fuerte a tu sobrina, uno de crío a crío. Y otro para ti, que tan bien conservar la cualidad de emocionarte y emocionar. Algo especial...

    No hay mejor historia que aquellas que nos ofrece la propia vida. No hay imaginación que valga contra la misma realidad. De hecho, la imaginación en verdad es realidad imaginada.

    Un fuerte abrazo y todo mi cariño.

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  2. Ojalá nunca dejemos de sentir ese niño/a que tenemos dentro de nosotros, creo que ahí también reside nuestra capacidad para asombrarnos.

    "La imaginación es en verdad realidad imaginada" (¡vaya! me encantó tu frase, para recordarla.....)

    Un abrazo de cría a crío :-)
    ¡Gracias!

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