Gargantas de Aar.

Aar es un río que discurre completamente por Suiza, un afluente del Rhin.
Y uno de los principales puntos del río está en Meiringen, ciudad alpina del cantón de Berna (Interlaken-Oberhasli).
A priori a nadie nos sonará este lugar, al menos a nada en especial. Pero vas caminando por la calle principal y tropiezas con una escultura hecha en bronce de Sherlock Holmes. Entonces cuanto menos te preguntas ¿Qué hace aquí? ¿Por qué aquí?



........Y hablando de agua.............
Justo aquí, en Meiringen, hay una catarata muy famosa, llamada Reichembach.
En ese lugar, Conan Doyle creó una de las escenas más famosas de la serie de Sherlock Holmes (personaje que por cierto me gusta mucho) cuando el héroe y su némesis el doctor Moriarty caen al vacío en esta catarata.

Evidentemente no sólo está esa catarata, hay muchas "gargantas" dentro de Aar en esta localidad.
Si te animas a caminar por un sendero delimitado y te adentras en ellas, impone sentir tan de cerca la fuerza de la naturaleza.


Tienes que ir preparada con chubasqueros, el agua cae por todos lados, el camino es muy largo y casi siempre lo bordeas desde la parte inferior, es decir desde la base de la catarata.
Es un lugar húmedo, frío, oscuro, pero con un encanto especial.
Como muchos otros rincones de Suiza, saboreas un dulce, un "merengue" en este caso.
(comentar a título anecdótico que el dulce merengue se llama así porque proviene de esta localidad, de Meirenger).

El sonido es fuerte, abrumador y aunque ya vas con la idea preconcebida de que es así,  no deja de sorprenderte.
Hay caídas de más de 200 metros.


En ciertos momentos del recorrido entras dentro de las cuevas y entonces el sonido del agua se suaviza un poco, ya puedes oír tus pasos e incluso escuchar a quienes te acompañan.
Solo entonces el sonido se vuelve como el de las agujas de un reloj.
Tac...
tac....
tic tac....
tac.....
tic....
Caen encima tuya pequeñas gotas de agua que se han filtrado por las rocas.
Lo cual te hace sentir pequeñita e indefensa, imaginando lo que tienes justo arriba tuya.


Pero aún así, tienes ganas de que el final del camino no llegue nunca.
Pocas cosas se igualan a la sensación de recorrer estos lugares y deleitarse con el sonido del agua, por momentos ensordecedor, por siempre hipnotizante.

Y porque llegas al final cansada de tanto caminar, porque sino, a buen seguro desandarías el camino para volver a disfrutarlo.

Comentarios

  1. mágico. con razón estabas tan inspirada con el agua!

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  2. jajaja.
    Si, yo creo que tengo cierta fijación o atracción con el agua, así es.
    Y el ser isleña ayuda a acentuarlo......

    Un besazo, Raúl.

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  3. Típico río de crucigramas: Aar :)

    Llena de encanto tu descripción. Y también esa persona que se ve allí, entre dos imponentes paredes. :)

    Se hace corto...

    Todo mi cariño.

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  4. Es verdad, en más de un crucigrama ha salido :-)

    Me alegro que te gustara el paseo.
    Y que tu mirada te llevara a estar allí , como en la foto, en primera persona.

    Un abrazo grande.

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  5. Hola, gracias por la información, tenemos pensado ir este verano. ¿Puedes decirnos si hay que pagar entrada?

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